La mayoría de las personas suelen sentirse bien cuando saben que son parte de algo más grande que ellos mismos. En la adolescencia esto lo representan los grupos de amigos «para toda la vida» o la selección de fútbol. En la universidad podría ser un elenco (banda) musical o los miembros de grupo de estudiantes. Muchos no pertenecen a estos «grupos» pero los que sí lo hacen disfrutan mucho de hacer lo que se tenga que hacer pues, adicional al sentimiento de pertenencia, usualmente se crean sinergias explícitas e implícitas.
En el artículo «Liderando a cada trabajador» mencionamos la importancia de generar un vínculo entre el líder y sus colaboradores, pues ello incrementaría el nivel de compromiso de los colaboradores y ayudaría a generarles las competencias necesarias para superar contextos complejos. En el corto y mediano plazo, ello permitirá una mayor y mejor delegación, lo cual es beneficioso para dicho colaborador, su líder y el área.
En el ámbito de la gestión de personas existen al menos tres formas de motivar intrínsecamente a las personas: autonomía, competencia o dominio y afinidad o conexión. Esta última está relacionada con la vinculación entre lo que hace la persona y el propósito de hacerlo. Es lo que permitirá lograr que el trabajador se enganche con sus responsabilidades, su área y su organización. Uno de los principales medios para generar conexión es el líder de un equipo (al que llamaremos jefe) que actúa como bisagra entre la Alta Dirección y los colaboradores y que tiene el rol fundamental de hacer que el trabajador tenga un comportamiento y desempeño acordes a las necesidades y expectativas de la organización.
En nuestra opinión, es algo que está muy descuidado en las organizaciones. En diversas ocasiones los colaboradores nos han comentado de no habían conversado con su jefe en varias semanas, o que no han conversado a solas con el nuevo jefe pese a que ya tiene algunos meses en el puesto. Asimismo, muchos líderes consideran que la integración (que supuestamente incluye la conexión) es una responsabilidad de recursos humanos y se busca generarla principalmente con medios físicos como gorros, tazas o con eventos como fiestas y almuerzos masivos. Si bien ello puede ser útil, no es suficiente.
