El día a día de cada persona es diferente, pues dependerá de sus capacidades, sus necesidades y/o deseos, las oportunidades que se le presenten, así como las obligaciones que tenga que cumplir. Algunos tendrán una cosa por hacer y otros muchísimas.
Laboralmente esto es un desafío para los colaboradores y sus jefes. Existen dos extremos:
- nos encontramos con un exceso de optimismo, un autovalor muy alto y una alta orientación al logro, lo que nos lleva a aceptar cuantas tareas, pedidos, desafíos y demás que se puedan cruzar en nuestro camino, o
- nos encontramos con una nube de pesimismo encima, un autovalor muy bajo y una necesidad de conservación a tal extremo que preferimos no hacer nada pues ello puede enfrentarnos a mayores incertidumbres y temores.
La pregunta es, ¿hacer cosas es un problema? Aquí te brindamos algunas pautas que pueden darte una mejor perspectiva de la situación.
